Inventario
Si quitara todo lo accesorio
y dejara solo lo vivido,
me encontraría con momentos gloriosos:
el susurro de un ave
cuando me sorprende la mañana,
el llanto de la vida que brotó de mis entrañas,
el color de la aurora
cuando no cejé en la búsqueda,
la claridad de una mirada,
el rubor de un beso.
Un hombre y su presencia,
una mujer y su sonrisa comprensiva,
un largo viaje hacia mí misma,
la flor que me recibe,
el aroma que se aleja.
Lo aprendido, lo comprendido, lo olvidado...
La eterna sed de trascendencia.
Mabel Pruvost
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