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viernes, 14 de agosto de 2009


De colores

Esta historia comenzó el día en que Clara Luz Celeste se enamoró perdidamente. Se complicó cuando su madre, Dolores Fuertes de Cabeza se enteró de la relación.

Sucedió que la jovencita decidió presentar a su novio, Domingo Negro, justo un martes 13. La señora, que era muy supersticiosa, se quejó de una fuerte jaqueca y puso muchos reparos.

Que ese muchacho solo podía darle un futuro oscuro...

Que no podía esperar días normales junto a un Domingo Negro...

Que sus amistades no verían bien que la niña firmase Clara Luz Celeste de Negro...

Pero a la joven no le importó y menos a Domingo, que creía que la chica iluminaba sus días y sus noches como ninguna.

Por eso, cuando tuvieron edad suficiente, se casaron.

Doña Dolores alivió todos sus temores cuando llegaron los nietitos: Bianco, Azul y Lila.

Aunque aquí empezaron otros problemas. Porque Bianco tenía el cabello cobrizo, entonces todos lo llamaban el Colorado Negro. Azul tenían el cabello rubio con preciosos rulos, así que todos la nombraban Ricitos Dorados. La complicación mayor la tuvo que padecer Lila, que como era albina, tenía que ir siempre con el documento a todos lados, porque nadie le creía que era la hija de Negro.

Mabel Pruvost de Kappes.

miércoles, 12 de agosto de 2009


La pérdida

Es una joya única,

es un tesoro sin par,

me lo dieron con la vida

lo tenía que cuidar.

Olvidé que era valioso,

con él me puse a jugar,

me reía de su gracia

lo provocaba sin más.

Ahora que lo he perdido

no lo puedo reencontrar.

Por favor, si usted lo tiene

no lo vaya a descuidar:

que el que pierde su buen nombre

no lo recobra jamás.

Mabel Pruvost de Kappes

martes, 11 de agosto de 2009

Mini cuento


El trofeo

Tu suave mirada me acaricia, dulce, tierna.

Me pides que me levante y, aunque no lo creas, muero de ganas por cumplir tu deseo, pero no puedo.

Me inundan los colores que veo en tus pupilas, me abanico con las notas que salen de tus labios. ¡Qué hermosa canción! Me acuna la ternura y sueño mundos imposibles.

La brisa me mueve y alienta inútiles esperanzas.

Ya no saldré de aquí, seré sólo un trofeo en una caja de cristal. Mas no me importa. El alfiler que taladró mi cuerpo me unió para siempre a tu sonrisa. Esa que dice: “Mirá mi mariposa. La cacé solito”.

Mabel Pruvost de Kappes

Esperanza- Santa Fe

viernes, 7 de agosto de 2009


















La palabra


Te anima, te bloquea, te lleva.

Te atrae, te empuja, te saca.

Te llama, te mima, te esquiva.

Te incita, te agrada, te hunde.

Se eleva, se cruza, se sabe, se va.

Se anida, se esconde, se yergue.


Se sigue, se evita, se toma.

Se quiere, se presta, se ignora.

Dulce, suave, profunda.

Cuidada, pensada, presente.

Ignorada, huraña, inútil, triste.

Fuerte, deseada, feliz.


Una palabra,

Solamente

La Palabra.

Mabel Pruvost de Kappes

 Inventario   Si quitara todo lo accesorio y dejara solo lo vivido, me encontraría con momentos gloriosos: el susurro de un ave cuando me so...